La provincia de Buenos Aires dio un paso estratégico para la protección de su litoral 🌊. A través del Decreto 128/26, el Ministerio de Ambiente bonaerense oficializó el convenio firmado a fines de 2025 con el CONICET para poner en marcha un sistema de observación marino-costero en tiempo real a lo largo de toda la Costa Atlántica bonaerense.
La iniciativa se enmarca en la Red de Investigación de Estresores Marino-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (REMARCO), una red científica internacional con presencia en cerca de 20 países de la región 🌍. El plan de trabajo contempla la instalación de estaciones de monitoreo continuo en cuatro puntos estratégicos: Santa Teresita, Villa Gesell, Mar Chiquita y Mar del Plata. Estos dispositivos relevarán en tiempo real variables ambientales clave de los ecosistemas costeros y de transición.
Entre los factores que se medirán se encuentran la acidificación del agua marina, las floraciones de algas nocivas, la presencia de microplásticos y otros contaminantes emergentes, y la eutrofización de los sistemas costeros 🧪. La iniciativa se alinea con el Programa Pampa Azul Bonaerense y tiene como objetivo consolidar una política pública costera basada en evidencia científica. Además, permitirá a la Provincia reportar ante Naciones Unidas el ODS 14 (Vida Submarina), algo que actualmente no se hace desde el nivel nacional.
El convenio llega en un contexto crítico: el último Censo Provincial de Basura Costera Marina reveló que el 80% de los residuos detectados en las playas bonaerenses son plásticos ♻️. El relevamiento — realizado entre septiembre y octubre de 2025 en 172.359 m² de playa — contabilizó 39.826 residuos, con los fragmentos plásticos como principal componente y las colillas de cigarrillo en segundo lugar.
El objetivo de largo plazo es anticipar procesos ambientales antes de que se vuelvan irreversibles 🔬. Contar con datos en tiempo real permitirá diseñar alertas tempranas, gestionar los recursos marinos con mayor precisión y fortalecer la toma de decisiones tanto para la protección de la biodiversidad costera como para las actividades productivas y el turismo que dependen del mar. La articulación entre Estado provincial, CONICET y organismos científicos internacionales marca un modelo de gestión ambiental basado en la ciencia.