La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de San Luis presentó el primer Balance Energético Provincial, elaborado junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) y la Fundación Bariloche, un reconocido centro de estudios en energía y ambiente. El diagnóstico forma parte del Plan Maestro de Energía 2025-2035 y es la primera vez que la provincia cuenta con una herramienta integral para saber qué energía consume, cuál produce localmente y qué necesita importar. 📊
El dato que más entusiasma: hoy un tercio de la electricidad que se consume en San Luis se genera localmente con fuentes renovables. Y no es solo electricidad — casi el 50% del combustible líquido que usa la provincia ya proviene de biocombustibles producidos ahí mismo. En un país donde buena parte de la energía sigue dependiendo de combustibles fósiles importados, tener una provincia que genera casi la mitad de su combustible en casa no es un dato menor. 🌱
El trabajo se hizo con una metodología participativa que combinó información técnica del CFI con relevamiento de campo, durante varios meses. Según explicó la funcionaria a cargo del área, «el balance nos permite saber qué tipo de energía consumimos, cuál producimos localmente y qué debemos importar. No se trata solo de energía eléctrica, sino también de gas natural, combustibles líquidos y gas licuado de petróleo». Un detalle que preocupa: menos de la mitad de los usuarios eléctricos de la provincia tiene acceso al gas natural, lo que obliga a planificar con criterios de equidad además de sustentabilidad. 🏘️
Que un Estado provincial arme su propio balance energético, con el sistema científico como socio y no como consultor tercerizado, es exactamente el tipo de gestión pública que hace posible pensar la transición energética con planificación en lugar de con parches. San Luis no es la provincia con más viento ni más sol de la Argentina, pero está demostrando que la energía limpia también se construye con datos, información pública y decisiones de largo plazo. 🔋
La transición energética argentina suele medirse por los megavatios de los grandes parques eólicos y solares. Pero el trabajo que hace San Luis (medir bien lo que se tiene antes de decidir hacia dónde crecer) es igual de importante y mucho menos visible. ¿La próxima etapa? Usar este balance para planificar la infraestructura que falta y llevar la energía renovable a los rincones de la provincia que todavía dependen de combustibles importados. Seguimos de cerca cómo avanza.
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