El Estado sale a buscar cooperación internacional, pero ¿qué le queda realmente al final del camino?
⛏️ El Gobierno de Catamarca firmó esta semana un Memorándum de Entendimiento con el estado de Utah, Estados Unidos, para cooperar en minería y minerales críticos. Firmaron el ministro de Desarrollo Productivo, Luis Castro, y los comisionados de la Oficina del Gobernador de Utah y su Departamento de Recursos Naturales, con la presencia del gobernador Raúl Jalil.
🌎 El acuerdo pone el foco en litio, cobre, oro y desarrollo geotérmico —la provincia tiene 13 de los 39 volcanes activos del país, un potencial que todavía casi no se aprovecha—. No es la primera vez que se cruzan: en mayo, una delegación del Ministerio de Minería catamarqueño ya había viajado a Salt Lake City a exponer su experiencia en evaluación ambiental y regulación minera.
💰 Pero hay una pregunta que el memorándum no responde: ¿cuánto de esa riqueza vuelve realmente a la provincia? La regalía minera es del 3,5% sobre la facturación, y ese dinero ni siquiera es del todo trazable: el propio Ministerio de Minería reconoció que no tiene acceso a la información sobre en qué se gasta desde 2020, porque lo administra un fideicomiso que no rinde cuentas de forma pública. A eso se suma que buena parte de los proyectos litíferos entraron al RIGI, el régimen que les garantiza estabilidad fiscal durante 30 años.
🔬 Hay otra dimensión que casi no se discute: el litio no es solo materia prima para baterías. Sus isótopos —litio-7 y litio-6— son insumos estratégicos para la tecnología nuclear, y la CNEA ya investiga cómo separarlos para agregarles valor en el país. ¿Tiene sentido exportar como materia prima un recurso que la ciencia argentina puede convertir en tecnología de punta? Vos podés empezar por hacerte esa pregunta cada vez que escuches hablar del «boom del litio».