El RA-10 está al 96% y busca inversores privados para su etapa comercial — ¿a costa de qué?
⚛️ El Reactor Multipropósito RA-10, en el Centro Atómico Ezeiza, está por dar su paso final: con el montaje electromecánico en un 96%, la CNEA prevé alcanzar la primera criticidad hacia fines de este año o el primer trimestre de 2027. Es, según sus propios responsables, uno de los desarrollos científico-tecnológicos más importantes de la historia argentina: producirá radioisótopos para uso médico e industrial y posicionará al país como proveedor regional de una tecnología pensada, diseñada y construida en un 80% por manos e instituciones nacionales.
💸 Pero el mismo organismo que lo construye atraviesa una realidad más incómoda. Según reportes especializados en energía, la CNEA viene sufriendo ajustes presupuestarios, la salida de personal formado específicamente para la puesta en marcha del reactor y la finalización de cientos de contratos que no serían renovados en su totalidad. En ese contexto, sus propias autoridades reconocen que el RA-10 —y también el Centro Argentino de Protonterapia— hoy «carecen de un modelo de generación de ingresos» propio, y que están evaluando incorporar inversión privada para financiar la planta anexa de producción comercial de radioisótopos.
🤔 La pregunta no es menor. El RA-10, como el CAREM, nació como un símbolo de soberanía tecnológica: ciencia pública, financiada por el Estado, con capital humano formado en universidades como el Instituto Balseiro. Abrir la etapa comercial a capitales privados —después de haber sostenido con fondos públicos toda la etapa de investigación y desarrollo, la más cara y la de mayor riesgo— reabre un debate de fondo: ¿quién termina capturando el valor de una tecnología que el país entero pagó para desarrollar?
🇦🇷 No se trata de estar en contra de toda inversión, sino de preguntarse en qué condiciones entra y qué se cede a cambio. Vos, que seguís de cerca estos temas: ¿te parece razonable que el sector privado entre justo cuando el trabajo más difícil —y más caro— ya está hecho?