Una bióloga que exportó su ciencia

🧬 Ocho investigadoras formadas en el CONICET dieron el salto del laboratorio al mercado global: transformaron años de investigación científica en empresas de base tecnológica que ya reunieron más de US$ 40 millones de inversión privada.

🦔 En Puerto Madryn, Chubut, Tamara Rubilar convirtió más de 20 años de estudios sobre erizos de mar en Erisea, una empresa de suplementos orientados al envejecimiento saludable, que atrajo cerca de US$ 5 millones de inversión.

📊 Según datos de la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP) y la consultora EY, la biotecnología concentró el 43,1% de las operaciones de capital emprendedor del país durante 2025, y todas las empresas que recibieron fondos ese año con una CEO mujer pertenecen a ese rubro.

🌱 La historia de Tamara muestra algo que pocas veces se cuenta: la ciencia pública argentina no solo produce conocimiento, también produce empleo de calidad y tecnología de punta, desde Puerto Madryn hacia el mundo.

🇦🇷 Su empresa nació de una beca, un instituto y años de formación estatal. Por eso sostenemos que financiar al CONICET no es un gasto: es la base de la soberanía científica y tecnológica del país.

👉 Etiquetá a alguien que todavía piensa que la ciencia argentina no genera resultados concretos.

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